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EL SENDERO DE SAN FRANCISCO SOLANO: TRANCAS CONSOLIDA SU CIRCUITO RELIGIOSO COMO DESTINO IMPERDIBLE EN EL NORTE TUCUMANO

Ubicado en el norte de Tucumán, este histórico santuario —también conocido como el “Pozo del Pescado“— es considerado uno de los puntos más energéticos de la región. El relato de un manantial inagotable que desafía al tiempo y convoca a miles de fieles.

En el corazón del norte de Tucumán, el misticismo y la devoción popular se dan la mano en un rincón único de la “Ruta de la fe”.

El Pozo de San Francisco Solano, popularmente conocido por los fieles como el “Pozo del Pescado” o el “Pozo de los Milagros”, se ha consolidado como un centro de peregrinación masiva.

 La historia del milagro: cuatro siglos de fe inquebrantable

Para comprender la magnitud de este santuario, es necesario desandar el tiempo hasta el año 1590. De acuerdo con los relatos históricos y la tradición católica, el misionero franciscano Solano se encontraba en plena campaña evangelizadora recorriendo el Valle de Choromoro.

En aquel entonces, una extrema sequía azotaba con dureza a los nativos choromoros, destruyendo sus cultivos y amenazando la supervivencia de la comunidad. Conmovido por el sufrimiento del pueblo, el santo elevó una oración, tomó su bastón y golpeó con fuerza la tierra estéril.

De forma inmediata, el suelo se abrió para dar paso a un manantial abundante de agua mansa y cristalina de la que brotaban peces, devolviéndole la vida a la región. Lo verdaderamente sorprendente es que, desde hace más de 400 años, ese mismo caudal de agua sigue fluyendo de manera ininterrumpida sin secarse jamás.

Hoy en día, los peregrinos que ingresan al predio bajan por unas escalinatas de piedra hacia una fuente rectangular provista de caños de metal. Allí, los visitantes mojan sus rostros, lavan sus manos o llenan bidones con el agua bendita. Los lugareños aseguran que el agua mantiene una pureza inalterable con los años y abundan los emotivos testimonios de personas que afirman haber recibido sanaciones profundas tras visitar el lugar.

El ritual de las tres campanadas:

El complejo cuenta además con un pequeño y acogedor oratorio repleto de ofrendas, fotos y agradecimientos de fieles de todo el país. En su campanario pende una cuerda que da vida a una vieja y entrañable costumbre, todo peregrino que llega por primera vez debe hacer sonar la campana tres veces para encomendar formalmente sus peticiones y deseos al Santo.

Guía para el viajero: ¿Dónde queda y cómo llegar?

El Pozo de San Francisco Solano se encuentra ubicado en el municipio de Trancas, en el extremo norte de la provincia de Tucumán, a unos 4 kilómetros del centro urbano de dicha localidad y a menos de 100 kilómetros de la capital provincial.

    • En automóvil: Desde San Miguel de Tucumán, se debe tomar la Ruta Nacional 9 en dirección al norte. Tras pasar el acceso principal a la ciudad de Trancas, se avanza unos pocos kilómetros por la vieja traza de la Ruta 9 (camino de ripio señalizado) hasta divisar el portón de ingreso al santuario.

    • En colectivo (Transporte público): Desde la Terminal de Ómnibus de la capital tucumana, se pueden abordar las unidades de la empresa San Pedro de Colalao. Es importante abordar los coches que exhiben el cartel con rumbo a Río Tala, ya que el recorrido tradicional te dejará directamente sobre el camino de tierra, justo al frente de la gruta de acceso.

Las puertas de Trancas están abiertas. El murmullo del manantial, la sombra de los viejos chañares y la paz mística del Valle de Choromoro aguardan a cada argentino que necesite encender una vela, cumplir una promesa o simplemente reencontrarse con la fe.

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