
Se trata de un
bono no contributivo y de carácter
complementario, que la Provincia abona
cada dos meses como refuerzo para los beneficiarios con menores ingresos. La medida se financia con
recursos propios, provenientes de los fondos previsionales que Córdoba logró recuperar tras el reclamo judicial ante la
Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El gobernador Martín Llaryora había anunciado este beneficio en julio, cuando comenzaron a llegar los primeros desembolsos de la deuda nacional con la Caja de Jubilaciones provincial. En ese momento, el mandatario subrayó que el objetivo del bono es “mejorar el ingreso de los jubilados que menos ganan y consolidar a Córdoba entre las provincias con los haberes mínimos más altos del país”.