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APERTURA DE SESIONES 2026: PARA MANU SOSA FUE “MÁS RELATO QUE REALIDAD”
En la apertura de sesiones realizada en la Escuela Padre Hugo Salvatto, el intendente Eduardo Accastello volvió a hablarnos de consenso, unidad y transparencia. Sin embargo, lo que escuchamos fue un discurso cargado de palabras vacías, sin datos oficiales, sin estadísticas, sin indicadores concretos que respalden las afirmaciones.
Fue, una vez más, mucho “viri viri” y poca precisión. Se habló de “poner en marcha nuevamente la ciudad”. La pregunta es inevitable: ¿no estaba en marcha? ¿Después de años de gestión recién ahora comienza? Las frases grandilocuentes no reemplazan los resultados medibles.
Se mencionaron anuncios que venimos escuchando desde hace años. El Centro de Gestión Ambiental volvió a ser presentado como un hito. Invito a la prensa y a los vecinos a recorrerlo y evaluar por sí mismos si el funcionamiento coincide con el relato oficial.
Celebramos la creación del Centro de Atención de Adicciones porque es una problemática grave. Pero, también es cierto que durante dos años esta gestión no priorizó esta política pública. No se puede abandonar un tema sensible y luego presentarlo como bandera propia sin asumir responsabilidades.
Se habló de transparencia, pero no se brindó un solo número concreto sobre ejecución presupuestaria, eficiencia del gasto o resultados de gestión. La transparencia no se declama: se demuestra con datos.
El intendente afirmó que el pueblo no tiene frustraciones. El vecino no está frustrado: está preocupado. Está preocupado por la inseguridad, por el estado de las calles en muchos barrios y por la falta de respuestas ágiles del municipio. Está preocupado porque la realidad cotidiana no coincide con la ciudad ideal que se describió en el discurso.
Nada se dijo sobre la difícil situación del sector comercial ni sobre el evidente fracaso del estacionamiento medido. Basta recorrer el centro para ver la cantidad de locales cerrados. La crisis existe, aunque el discurso la ignore y la gestión no aporte herramientas para mejorar la situación del sector.
Y mientras se hablaba de inclusión y escucha, vecinos que se acercaron a reclamar la implementación del Programa de Equilibrio Poblacional Animal no pudieron ingresar al acto. Esa contradicción entre palabras y hechos resume el estilo de gestión.
Villa María no necesita marketing político. Necesita gestión basada en datos, planificación seria y un gobierno que escuche de verdad. Lo que vimos hoy fue un discurso sin números, sin autocrítica y sin reconocimiento de los problemas reales.
La diferencia entre el relato y la realidad es cada vez más evidente, sostiene el concejal Sosa.