Este lunes, falleció el papa Francisco a los 88 años, tras haber superado una internación en el hospital Gemelli, debido a las complicaciones de una neumonía, según confirmó el Vaticano en un comunicado difundido a través de su canal oficial en Telegram.
El deceso se produjo apenas un día después de que el pontífice hiciera una aparición pública desde el balcón de la basílica de San Pedro, durante la celebración de Pascua, en lo que se convirtió en su último mensaje al mundo.
Su estado de salud era grave desde hace tiempo y en los últimos años padeció múltiples afecciones, que lo obligaron a moverse en silla de ruedas. Había logrado salir de la internación, incluso participó de las ceremonias de Semana Santa.

Jorge Mario Bergoglio, el hombre que el 19 de marzo de 2013 se convirtió en el primer Papa argentino, nació el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, en una familia de inmigrantes italianos. Hijo de Mario Bergoglio y Regina María Sívori, creció en el populoso y tradicional barrio de Flores.
Su vida, marcada por la humildad, el compromiso con los más necesitados y una vocación religiosa temprana, se forjó entre las calles porteñas, las enseñanzas y la doctrina de los jesuitas y los turbulentos años de la historia argentina.
Bergoglio pasará a la historia como el más relevante de nuestros compatriotas en la geopolítica mundial. Como un ingeniero espiritual, político y cultural del siglo XXI.