En una jornada cargada de emoción y compromiso comunitario, la ciudad de Villa Nueva concretó este sábado un hecho histórico para la comunidad parroquial: las dos campanas de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario fueron finalmente elevadas al campanario.
A pesar del intenso frío y las fuertes ráfagas de viento que marcaron gran parte del día, vecinos, colaboradores y miembros de distintas parroquias trabajaron unidos para llevar adelante una tarea que representaba un viejo anhelo para la ciudad.
El operativo permitió colocar en altura tanto la nueva campana como la histórica pieza restaurada, símbolo de la identidad y la memoria de la comunidad. Durante la jornada quedó fijada una de las campanas, mientras que la segunda será instalada de manera definitiva en los próximos días.
Detrás de esta obra hubo meses de esfuerzo colectivo, con vecinos que colaboraron en la construcción de las estructuras metálicas, voluntarios que aportaron experiencia técnica y una comunidad que acompañó permanentemente con donaciones y trabajo.
Desde la parroquia destacaron que el próximo paso será avanzar con la instalación del sistema motorizado, un mecanismo que permitirá automatizar el sonido de las campanas en horarios específicos y devolverle a la ciudad un sonido emblemático que durante años formó parte de la vida cotidiana.
“Con mucha fe y el acompañamiento de toda la comunidad pudimos lograrlo”, expresaron emocionados desde el grupo organizador tras finalizar el operativo.
Con las campanas ya ubicadas en lo más alto del templo, Villa Nueva se prepara ahora para volver a escuchar un sonido que forma parte de su historia y de su identidad colectiva.
