El presidente de Fabricaciones Militares, Pablo Glöggler, resolvió aplicar un recorte que generó fuerte malestar entre los empleados: se pondrá a la venta el colectivo que, desde hace ocho décadas, transporta diariamente al personal hacia el polvorín.
La medida cayó como un balde de agua fría entre los trabajadores y no fue la única decisión cuestionada. También se dispuso modificar el horario del área administrativa, lo que incrementó el descontento dentro de la planta. Ante este escenario, los empleados realizarán este viernes una asamblea para definir posibles acciones gremiales.

La secretaria gremial de ATE, Silvana Torres, explicó que representantes del sindicato viajaron a Buenos Aires para intentar revertir la resolución, aunque aseguró que Glöggler mantuvo una postura inflexible y abandonó rápidamente el encuentro porque, según indicó, “tenía otra reunión”.
“Nos comunicaron que eliminan el transporte del personal porque el colectivo será vendido como parte del ajuste”, señaló Torres, quien además afirmó que una determinación similar ya fue adoptada en la fábrica ubicada en Azul.
De acuerdo con la dirigente, entre 150 y 200 empleados utilizan diariamente ese servicio de traslado hacia el polvorín, una modalidad que se mantiene desde hace generaciones. Además, cuestionó el cambio de horario en administración: “Siempre se trabajó de 6 a 14 y ahora informaron por mail que pasará a ser de 9 a 17. Es una decisión incomprensible”, sostuvo.
Torres también manifestó sorpresa porque estas medidas de austeridad coinciden con un viaje “de vacaciones” del director de la planta, Gabriel Bordón. En ese contexto, los trabajadores definirán en las próximas horas si avanzan con medidas de fuerza.
